Las
lágrimas de mi madre caían sin pausa, le estaba dando un ataque de
ansiedad, no podía casi respirar. Mi padre, en un arranque de
responsabilidad, tranquilidad y madurez, llamó al hospital
informando de la situación y pidiendo ayuda. Mientras llegaba la
ambulancia, se dedicó a calmar a mi madre y sacarla fuera.
Yo
lo veía todo desde fuera, no sabía en qué me había convertido.
¿Era un fantasma? No podía entenderlo, era como si estuviese dentro
de una película, pero nada ni nadie podía percibirme. Dicen que
cuando estás a punto de morir, toda tu vida pasa por delante de tus
ojos, pero en mi caso, estaba viendo lo que pasaba después de mi
muerte.
En
el hospital no pudieron hacer mucho, solamente limpiar y vendar mis
heridas, durante el transporte al tanatorio no fueron demasiado
cuidadosos con mi cuerpo, todo hay que decirlo, que casi me sacan un
ojo y me arrancan media cabellera con la tontería. No entendía lo
que pasaba, me sentía ligera, vacía, pero aún así había algo que
me ataba allí, como si no pudiese alejarme de mi cuerpo.
Mi
familia y amigos estuvieron horas y horas en el tanatorio, yo estaba
allí, en medio, viéndoles llorar, y de repente, Yumi y Eric
salieron de allí, fuera, tuve un mal presentimiento y decidí
seguirlos.
-¿Cómo
puedes ser capaz de ver el cuerpo muerto de tu novia y aún así no
soltar ni una lágrima? No temblar, no hablar, no inmutarte siquiera.
¿Cómo?- Yumi estaba furiosa, creo que era la primera vez que la
veía fuera de su sonrisa y buen humor cotidiano.
-Igual
hay una buena razón, ¿sabes? Igual hay una jodida buena razón.
-¿Sí?
¿Y cuál es esa jodida buena razón?
Milésimas
de segundo. En milésimas de segundo sus cuerpos se unieron hasta que
no quedó ni un mísero átomo de aire entre ellos. Mi novio y una de
mis dos mejores amigas besándose como si no existiese un mañana a
metros de mi cuerpo muerto. Tras lo que me parecieron horas, Yumi se
separó un poco de él, pero acto seguido le abrazó, parecía que
había estado esperando años ese momento. Y entonces caí.
Caí
en una espiral de oscuridad, de sangre, dolor y recuerdos de la que
no podía salir, era todo demasiado extraño, como cuando Alicia cae
por el agujero del árbol.
Pi,
pi, pi...
-Tres
catorce, tres catorce, tres catorce...-Lo único que oía era eso, y
la voz... Era la voz de Carlos, estaba segura.
-Creo
que el pitido ha cambiado, ¿será que ha vuelto? ¿Aviso a
alguien?-Sara. Sara estaba allí.
-No
sé, cariño, yo no noto diferencia...
-Normal,
tú sigues pensando en el número pi, voy a buscar un
médico o algo.
Abrí
los ojos y me encontré con ese par de ojos esmeralda que me tenían
atrapada desde que los conocí. Eric estaba allí, mirándome como
quien ve el milagro de la vida.
-Pensaba
que no volvería a ver esa mirada gris. Tan bonita como un día de
tormenta. ¿Cómo te encuentras, pequeña idiota?
-¿Qué
haces aquí? ¿Habéis muerto todos, o qué? ¿Dónde estoy?
-Va
a resultar que lo de la actividad cerebral era cierto y la chica
soñaba.-Un doctor entró por la puerta acompañado de Sara.- ¿Qué
tal te encuentras? Pensábamos que no saldrías del coma.
Coma.
Actividad cerebral. Sueño. Así que no había muerto. Nada había
ocurrido, ¿nada?
-¿Cuánto
tiempo he estado así?
-Suponemos
que el impacto que te diste en la cabeza de lo provocó, aunque no
sabemos exactamente qué fue, has estado dos semanas en un estado
prácticamente vegetal, pero has salido, has tenido mucha suerte. Te
quedarás aquí el resto de semana para tenerte en observación.
Dentro de un rato me pasaré y te haremos análisis, mientras tanto
disfruta de los tuyos, que los tenías preocupados.
Una
semana después.
-Mamá,
pásame las velas, anda.
-Toma
cielo. ¿Estás bien? Te veo algo cansada, igual deberías echarte un
rato antes de que empiece todo.
-Ni
hablar, mamá, tengo que esforzarme al máximo si quiero que todo
salga perfecto.
Era
el cumpleaños de Eric. Sus 19. Le estaba preparando una fiesta
sorpresa en mi casa, llevaba desde antes del tema del hospital
preparando cosas, esperaba que el esfuerzo mereciese la pena. El
motivo de la fiesta no era sólo su cumpleaños, sino también
agradecerle que hubiese llegado a mi vida y la hubiese cubierto de
color, que me hubiese hecho sonreír como si no hubiese mañana, que
estuviese ahí siempre que lo necesitaba y al mismo tiempo me dejase
tener mi espacio. No me había sentido tan bien con una persona desde
hacía mucho, bueno, vale, no me había sentido tan bien con alguien
nunca, puesto que no tenía experiencia previa. Realmente me alegraba
que mi primera “relación”, aunque no fuese oficial, fuese tan
buena. Eric y yo encajábamos muy bien, tenía más cosas en común
con él que con mis amigas. A ver, no se puede comparar una relación
“amorosa” con una amistad, evidentemente, pero sí es cierto que
con él podía hacer muchas cosas que con mis amigas no podía.
-Oh,
Dios mío... Menuda pasada, Kate, esto es increíble.-Yumi, Sara y
Carlos acababan de llegar.
-¿En
serio? ¿Lo creéis de verdad?
-Vamos
a ver, hay un puto escenario, un equipo increíble, pósters de sus
grupos favoritos por las paredes, todo tiene que ver con la música...
Esta es la fiesta soñada por cualquiera, créeme. Es sencillamente
genial. ¿Hay más sorpresas?
-Por
supuesto, he conseguido que sus amigos, los de su antigua ciudad,
vengan, sé que los echa de menos muchísimo y sé que le encantará
verlos, además, se quedan todo el fin de semana. Le vendrá bien
tener un respiro después de estudiar tantísimo.
-Kate,
eres increíble, no puedo creer que hayas sido capaz de hacer todo
esto, en serio. Es tan... tan... tan... ¿Tumblr?
-Jo,
Yumi, gracias, en serio. Significa mucho para mí vuestra opinión,
ya lo sabéis. La verdad es que me he estado esforzando muchísimo
para que esto salga mínimamente bien, espero que le guste...
-No
sólo le va a gustar, le va a encantar, será probablemente el mejor
cumpleaños de su vida y no lo olvidará, estoy más que seguro, te
lo digo yo, que soy su padre.
Ante
tal afirmación sólo pude sonreír, en ese momento supe que le
encantaría, y me sentí muy bien al saber que le haría feliz. Al
poco rato, llegaron sus amigos, sólo faltaba él, su padre era el
encargado de traerle, no estaba segura de que quisiera venir, puesto
que por la mañana discutimos por el simple hecho de que yo no quería
quedar esa tarde, por mucho que fuese su cumpleaños y creo que se
enfadó bastante. Sin embargo, me llegó un sms de su padre
confirmando el éxito, estaban de camino; apagamos las luces y todos
se escondieron.
-¡FELIZ
CUMPLEAÑOS!-gritamos todos al unísono. La cara de Eric,
épica, simplemente, se quedó congelado mientras todos sus amigos
iban saliendo y abrazándole, no podía creérselo.
La
fiesta fue perfecta, como de película, Eric disfrutó como un niño
pequeño, sus ojos esmeralda transmitían una mezcla de inocencia,
ilusión y felicidad que me encantaban, estaba empezando a darme
cuenta de que no podría concebir un mundo sin él, y eso me daba
muchísimo miedo. Odiaba la idea de que la primera persona que me
había gustado y con la que había salido fuese tan increíble, era
todo tan perfecto que me destrozaría al acabar y lo sabía. Por
muchas cosas que pasasen, sabía que me iba a doler muchísimo, pero
aún así lo disfrutaba como una niña, no podía ocultar el hecho de
que estaba realmente bien con él, que me encantaba.
Había
un chico un tanto apartado de los demás, supuse que era uno de los
amigos de Eric, porque no me sonaba de nada, así que fui a hablar
con él, por raro que parezca, era como si una fuerza sobrenatural me
atrajese hacia él, como si no pudiese evitar preocuparme, aunque eso
me pasaba con la mayoría de gente.
-Hola,
¿estás bien?-Intenté preguntarlo de forma simpática, positiva,
para caer bien y no parecer una cotilla.
-¿Eh?
… Ah, hola, ehm, sí, estoy bien, tranquila. ¿Eres Kate, verdad?
-Sí,
soy Kate, ¿y tú? Creo que no nos han presentado.
-Soy
Leo. ¿Eres la novia de Eric, verdad?
-Sí,
¿tanto se nota?
-Un
poco... Bueno, yo me tengo que ir, vienen mis padres a recogerme
ya...
-¿Tus
padres hacen el esfuerzo de venir aquí? Pero si está muy lejos, ¿no
te quedas en casa de Eric con los demás?
-Digamos
que, a diferencia de los demás, yo sé cómo es realmente Eric, y he
venido por compromiso. No tengo nada que perder con esto y en parte
es mi deber decirte que debes de tener mucho cuidado con él y su
padre. Sé que el tuyo está desaparecido, seguro que Eric nunca te
ha preguntado por él, ¿no es extraño? Bueno, encantado de
conocerte, si alguna vez abres los ojos respecto a él, ponte en
contacto conmigo. Cuídate.- Me pasó una tarjeta con su número y se
marchó sin despedirse de nadie, como si supiese que nadie se daría
cuenta de su fulgurante huida.
El
resto de la fiesta transcurrió sin incidentes, a pesar de la ingente
cantidad de alcohol que había en la fiesta, Eric estuvo bastante
ausente con respecto a otros días, pero lo entendía, sus amigos no
estarían aquí todos los días. Se fueron a su casa a dormir y yo me
quedé con Yumi, Sara y Carlos en el local para recoger un poco el
desastre.
-Oye,
Kate, ¿no te habías traído la guitarra?
-Emm...
Sí, estaba por ahí, ¿por?
-¡Canta!-Yumi
empezó a dar saltitos con esa sonrisa tan linda a mi alrededor.
-No
estoy de ánimos, en serio...
-No
seas tonta, Kate, cuando “no estás de ánimos” es cuando mejor
te sale, transmites muchísimo más que cuando estás normal, así
que danos el gusto, que hace mucho que no te escuchamos.
(…)
“Was supposed to grow old with you? But that ain't gonna happen..”
(…)
Me
eché a llorar. Echaba tantísimo de menos a mi padre, tenía tantas
cosas que contarle... Después de haber soñado con él durante el
coma, de haber tenido esa imagen de él sufriendo por mí en mi
cabeza, quería estar con él más que nunca.