domingo, 19 de mayo de 2013

Capítulo cinco.



Las lágrimas de mi madre caían sin pausa, le estaba dando un ataque de ansiedad, no podía casi respirar. Mi padre, en un arranque de responsabilidad, tranquilidad y madurez, llamó al hospital informando de la situación y pidiendo ayuda. Mientras llegaba la ambulancia, se dedicó a calmar a mi madre y sacarla fuera.
Yo lo veía todo desde fuera, no sabía en qué me había convertido. ¿Era un fantasma? No podía entenderlo, era como si estuviese dentro de una película, pero nada ni nadie podía percibirme. Dicen que cuando estás a punto de morir, toda tu vida pasa por delante de tus ojos, pero en mi caso, estaba viendo lo que pasaba después de mi muerte.
En el hospital no pudieron hacer mucho, solamente limpiar y vendar mis heridas, durante el transporte al tanatorio no fueron demasiado cuidadosos con mi cuerpo, todo hay que decirlo, que casi me sacan un ojo y me arrancan media cabellera con la tontería. No entendía lo que pasaba, me sentía ligera, vacía, pero aún así había algo que me ataba allí, como si no pudiese alejarme de mi cuerpo.
Mi familia y amigos estuvieron horas y horas en el tanatorio, yo estaba allí, en medio, viéndoles llorar, y de repente, Yumi y Eric salieron de allí, fuera, tuve un mal presentimiento y decidí seguirlos.
-¿Cómo puedes ser capaz de ver el cuerpo muerto de tu novia y aún así no soltar ni una lágrima? No temblar, no hablar, no inmutarte siquiera. ¿Cómo?- Yumi estaba furiosa, creo que era la primera vez que la veía fuera de su sonrisa y buen humor cotidiano.
-Igual hay una buena razón, ¿sabes? Igual hay una jodida buena razón.
-¿Sí? ¿Y cuál es esa jodida buena razón?

Milésimas de segundo. En milésimas de segundo sus cuerpos se unieron hasta que no quedó ni un mísero átomo de aire entre ellos. Mi novio y una de mis dos mejores amigas besándose como si no existiese un mañana a metros de mi cuerpo muerto. Tras lo que me parecieron horas, Yumi se separó un poco de él, pero acto seguido le abrazó, parecía que había estado esperando años ese momento. Y entonces caí.
Caí en una espiral de oscuridad, de sangre, dolor y recuerdos de la que no podía salir, era todo demasiado extraño, como cuando Alicia cae por el agujero del árbol.

Pi, pi, pi...
-Tres catorce, tres catorce, tres catorce...-Lo único que oía era eso, y la voz... Era la voz de Carlos, estaba segura.
-Creo que el pitido ha cambiado, ¿será que ha vuelto? ¿Aviso a alguien?-Sara. Sara estaba allí.
-No sé, cariño, yo no noto diferencia...
-Normal, tú sigues pensando en el número pi, voy a buscar un médico o algo.
Abrí los ojos y me encontré con ese par de ojos esmeralda que me tenían atrapada desde que los conocí. Eric estaba allí, mirándome como quien ve el milagro de la vida.
-Pensaba que no volvería a ver esa mirada gris. Tan bonita como un día de tormenta. ¿Cómo te encuentras, pequeña idiota?
-¿Qué haces aquí? ¿Habéis muerto todos, o qué? ¿Dónde estoy?
-Va a resultar que lo de la actividad cerebral era cierto y la chica soñaba.-Un doctor entró por la puerta acompañado de Sara.- ¿Qué tal te encuentras? Pensábamos que no saldrías del coma.
Coma. Actividad cerebral. Sueño. Así que no había muerto. Nada había ocurrido, ¿nada?
-¿Cuánto tiempo he estado así?
-Suponemos que el impacto que te diste en la cabeza de lo provocó, aunque no sabemos exactamente qué fue, has estado dos semanas en un estado prácticamente vegetal, pero has salido, has tenido mucha suerte. Te quedarás aquí el resto de semana para tenerte en observación. Dentro de un rato me pasaré y te haremos análisis, mientras tanto disfruta de los tuyos, que los tenías preocupados.

Una semana después.
-Mamá, pásame las velas, anda.
-Toma cielo. ¿Estás bien? Te veo algo cansada, igual deberías echarte un rato antes de que empiece todo. 
-Ni hablar, mamá, tengo que esforzarme al máximo si quiero que todo salga perfecto.
Era el cumpleaños de Eric. Sus 19. Le estaba preparando una fiesta sorpresa en mi casa, llevaba desde antes del tema del hospital preparando cosas, esperaba que el esfuerzo mereciese la pena. El motivo de la fiesta no era sólo su cumpleaños, sino también agradecerle que hubiese llegado a mi vida y la hubiese cubierto de color, que me hubiese hecho sonreír como si no hubiese mañana, que estuviese ahí siempre que lo necesitaba y al mismo tiempo me dejase tener mi espacio. No me había sentido tan bien con una persona desde hacía mucho, bueno, vale, no me había sentido tan bien con alguien nunca, puesto que no tenía experiencia previa. Realmente me alegraba que mi primera “relación”, aunque no fuese oficial, fuese tan buena. Eric y yo encajábamos muy bien, tenía más cosas en común con él que con mis amigas. A ver, no se puede comparar una relación “amorosa” con una amistad, evidentemente, pero sí es cierto que con él podía hacer muchas cosas que con mis amigas no podía.

-Oh, Dios mío... Menuda pasada, Kate, esto es increíble.-Yumi, Sara y Carlos acababan de llegar.
-¿En serio? ¿Lo creéis de verdad?
-Vamos a ver, hay un puto escenario, un equipo increíble, pósters de sus grupos favoritos por las paredes, todo tiene que ver con la música... Esta es la fiesta soñada por cualquiera, créeme. Es sencillamente genial. ¿Hay más sorpresas?
-Por supuesto, he conseguido que sus amigos, los de su antigua ciudad, vengan, sé que los echa de menos muchísimo y sé que le encantará verlos, además, se quedan todo el fin de semana. Le vendrá bien tener un respiro después de estudiar tantísimo.
-Kate, eres increíble, no puedo creer que hayas sido capaz de hacer todo esto, en serio. Es tan... tan... tan... ¿Tumblr?
-Jo, Yumi, gracias, en serio. Significa mucho para mí vuestra opinión, ya lo sabéis. La verdad es que me he estado esforzando muchísimo para que esto salga mínimamente bien, espero que le guste...
-No sólo le va a gustar, le va a encantar, será probablemente el mejor cumpleaños de su vida y no lo olvidará, estoy más que seguro, te lo digo yo, que soy su padre.

Ante tal afirmación sólo pude sonreír, en ese momento supe que le encantaría, y me sentí muy bien al saber que le haría feliz. Al poco rato, llegaron sus amigos, sólo faltaba él, su padre era el encargado de traerle, no estaba segura de que quisiera venir, puesto que por la mañana discutimos por el simple hecho de que yo no quería quedar esa tarde, por mucho que fuese su cumpleaños y creo que se enfadó bastante. Sin embargo, me llegó un sms de su padre confirmando el éxito, estaban de camino; apagamos las luces y todos se escondieron.
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!-gritamos todos al unísono. La cara de Eric, épica, simplemente, se quedó congelado mientras todos sus amigos iban saliendo y abrazándole, no podía creérselo.
La fiesta fue perfecta, como de película, Eric disfrutó como un niño pequeño, sus ojos esmeralda transmitían una mezcla de inocencia, ilusión y felicidad que me encantaban, estaba empezando a darme cuenta de que no podría concebir un mundo sin él, y eso me daba muchísimo miedo. Odiaba la idea de que la primera persona que me había gustado y con la que había salido fuese tan increíble, era todo tan perfecto que me destrozaría al acabar y lo sabía. Por muchas cosas que pasasen, sabía que me iba a doler muchísimo, pero aún así lo disfrutaba como una niña, no podía ocultar el hecho de que estaba realmente bien con él, que me encantaba.
Había un chico un tanto apartado de los demás, supuse que era uno de los amigos de Eric, porque no me sonaba de nada, así que fui a hablar con él, por raro que parezca, era como si una fuerza sobrenatural me atrajese hacia él, como si no pudiese evitar preocuparme, aunque eso me pasaba con la mayoría de gente.
-Hola, ¿estás bien?-Intenté preguntarlo de forma simpática, positiva, para caer bien y no parecer una cotilla.
-¿Eh? … Ah, hola, ehm, sí, estoy bien, tranquila. ¿Eres Kate, verdad?
-Sí, soy Kate, ¿y tú? Creo que no nos han presentado.
-Soy Leo. ¿Eres la novia de Eric, verdad?
-Sí, ¿tanto se nota?
-Un poco... Bueno, yo me tengo que ir, vienen mis padres a recogerme ya...
-¿Tus padres hacen el esfuerzo de venir aquí? Pero si está muy lejos, ¿no te quedas en casa de Eric con los demás?
-Digamos que, a diferencia de los demás, yo sé cómo es realmente Eric, y he venido por compromiso. No tengo nada que perder con esto y en parte es mi deber decirte que debes de tener mucho cuidado con él y su padre. Sé que el tuyo está desaparecido, seguro que Eric nunca te ha preguntado por él, ¿no es extraño? Bueno, encantado de conocerte, si alguna vez abres los ojos respecto a él, ponte en contacto conmigo. Cuídate.- Me pasó una tarjeta con su número y se marchó sin despedirse de nadie, como si supiese que nadie se daría cuenta de su fulgurante huida.
El resto de la fiesta transcurrió sin incidentes, a pesar de la ingente cantidad de alcohol que había en la fiesta, Eric estuvo bastante ausente con respecto a otros días, pero lo entendía, sus amigos no estarían aquí todos los días. Se fueron a su casa a dormir y yo me quedé con Yumi, Sara y Carlos en el local para recoger un poco el desastre.
-Oye, Kate, ¿no te habías traído la guitarra?
-Emm... Sí, estaba por ahí, ¿por?
-¡Canta!-Yumi empezó a dar saltitos con esa sonrisa tan linda a mi alrededor.
-No estoy de ánimos, en serio...
-No seas tonta, Kate, cuando “no estás de ánimos” es cuando mejor te sale, transmites muchísimo más que cuando estás normal, así que danos el gusto, que hace mucho que no te escuchamos.

(…) “Was supposed to grow old with you? But that ain't gonna happen..” (…)

Me eché a llorar. Echaba tantísimo de menos a mi padre, tenía tantas cosas que contarle... Después de haber soñado con él durante el coma, de haber tenido esa imagen de él sufriendo por mí en mi cabeza, quería estar con él más que nunca.